(Imagen: pixabay.com)
2024.02.02 | Roberto Arenas Lara, Dr.Ing.
—
En 2022, un grupo de amigos decide tomar un descanso, luego de una extenuante temporada de exámenes en la universidad. Todos residentes en Londres (Reino Unido), deciden preparar un viaje de placer a la isla de Menorca (España). El día del viaje, uno de ellos, estudiante de economía, jugador de ajedrez prodigio con pasaporte británico de ascendencia india y sin antecedentes penales, ya en el aeropuerto y antes de abordar el avión, toma la decisión de bromear con sus amigos enviándoles a un grupo privado de Snapchat® que habían creado previamente – y en el que solo los viajantes están incluidos – un mensaje con su foto que decía, palabras más palabras menos: “Voy a detonar el avión (soy miembro de los talibanes)”. Ninguno de sus amigos compartió el mensaje. Todos abordan el vuelo.
Ya en el aire, camino a su destino, un caza de la fuerza aérea española se acerca al avión comercial donde viajan y lo escoltan hasta Menorca. El piloto hace aterrizar la aeronave, hace taxi hasta un área segura del aeropuerto lejos de la terminal donde debía estacionar, y todos los pasajeros, uno a uno, son desembarcados, identificados y sometidos a revisión. Igualmente son examinados sus equipajes, con perros y especialistas en bombas, comprobando que la supuesta amenaza no era real al no hallarse explosivos.
El estudiante es detenido y arrestado.
Duerme dos días en una celda antes de poder salir en libertad bajo fianza, con cargos por un delito de desórdenes públicos.
Un año después, declara en la Audiencia Nacional de España. La fiscalía pide una multa de 22.500,00 euros y una indemnización de responsabilidad civil de 94.782,00 euros (que es el gasto realizado por enviar a un caza a escoltar al avión donde viajaba), ya que solicita que se le aplique el artículo 561 del código penal español que castiga a cualquiera que provoque la movilización de los servicios de policía, asistencia o salvamento por una falsa alarma de siniestro o amenaza.
La fiscalía española interpreta que la comunicación entre los amigos fue pública, ya que ellos la recibieron de parte de los servicios de inteligencia británicos. Sin embargo, nadie sabe como el servicio de seguridad británico obtuvo el mensaje. Se da por hecho que se interceptó al hacer uso de la red WiFi del aeropuerto, pero luce improbable que un estudiante, en su propia ciudad, se conecte a esta red pública. Y si lo hubiese hecho, la aplicación de mensajería utilizada emplea un protocolo de cifrado de seguridad.
En Europa, con el Reglamento General de Datos y Derechos Civiles, existe la protección necesaria para sus ciudadanos, pero en Inglaterra, ahora mismo, no existe el mismo tipo de protección. De hecho, en Octubre de 2023 entró en vigor la Online Safety Act, que obliga a las empresas proveedoras de servicios a escanear los mensajes intercambiados por los usuarios para prevenir la transmisión de material ilegal (en particular contenido terrorista o relacionado con abuso infantil).
En Enero de 2024, el Juez de la Audiencia Nacional que estudiaba el caso, se pronuncia. Relata que se desconocen las causas por las que el mensaje privado fue captado por los servicios de seguridad del Reino Unido. Indica que “no se revela ni se infiere remotamente una intención de provocar la movilización del avión del Ejercito, ni de cualquier otro servicio de Policía, asistencia o salvamento”, y añade que “el citado mensaje y la fotografía no se envían a ningún organismo oficial ni se le da publicidad alguna” y “se realizan en una ambiente estrictamente privado, entre el acusado y sus amigos con los que vuela, a través de un grupo en el que solo ellos tienen acceso”. También el Magistrado aclara que “ni remotamente el acusado podía suponer que la broma que gastaba a sus amigos pudiera ser interceptada o detectada por los servicios británicos, ni por terceros ajenos a sus amigos que reciben el mensaje”.
El juez, con todos los elementos a mano, decide absolver al joven.
De todas las preguntas que pueden surgir al leer la historia, que no es ficción, la menos pertinente es cómo las autoridades británicas obtuvieron el mensaje enviado por el estudiante. La más importante, la que titula este artículo.
CON INFORMACIÓN DE LOS SIGUIENTES ARTÍCULOS:
- BBC.com: British man Aditya Verma appears in Spanish court over plane-bomb hoax
- elpais.es: La Audiencia Nacional absuelve a un joven que bromeó con atentar contra un avión en un chat privado
- mirror.co.uk: Brit chess prodigy who made ‘Taliban’ joke about bombing easyJet flight cleared of wrongdoing
- elpais.es: Chat Control o quién paga cuando un chiste privado acaba con un F-18 escoltando tu avión