(Imagen: pixabay.com)
2024.03.30 | Roberto Arenas Lara, Dr.Eng.
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En un conocido y concurrido centro comercial de Madrid, un grupo de amigos se apura, caminando rápido por uno de los pasillos buscando, no una tienda, sino un módulo temporal. Lo consiguen, y se topan con una cola larga de personas, más de veinte aproximadamente.
Es la fila que buscaban, forman al final de ella.
Quienes están allí, la mayoría veinteañeros, fueron por comentarios y recomendaciones de amigos o familiares. Otros, se acercaron porque están atentos a las criptomonedas nuevas. Todos, mientras esperan turno, revisan sus teléfonos. Unos comienzan a descargar una aplicación, World App, el resto, consulta el costo de una moneda digital, Worldcoin.
Lo que saben, o les interesa saber – y las razones principales por lo que hacen la cola –, es que la aplicación promete 13 monedas digitales, que si entras periódicamente a World App e invitas a nuevos usuarios te dan más monedas, y que la cotización de la moneda está sobre los 8 euros.
Es dinero fácil, a cambio registrarse y tomarse una foto.
Pero no es una instantánea cualquiera, como esas que uno puede tomarse en las cabinas Fotomaton. Esta requiere de la esfera metálica brillante que parece sacada de una película futurística que se encuentra al inicio de la fila. Esta cámara es especial, permite tomar fotos de nuestros iris.
De todos los datos biométricos, el iris permite nuestra identificación de forma muy precisa.
Hoy día, nombre, dirección de domicilio, correo electrónico, número de teléfono son cuatro de los datos personales más utilizados para cualquier trámite donde se requiera nuestra identificación. Algunos con mayor dificultad que otros, pueden ser cambiados: podemos mudarnos y cambiar nuestra dirección de domicilio, o crear una nueva cuenta de correo electrónico, por ejemplo. Y generalmente se asocian con una contraseña, de manera que se pueda verificar que ese usuario es quien dice ser al momento de acceder a un servicio que requiera autenticación.
Sin embargo, los biométricos pueden servir de código de usuario y contraseña simultáneamente, son innatos y permiten la identificación de personas por sus características únicas, que pueden ser físicas, fisiológicas o incluso de comportamiento. Este tipo de datos nos acompañan hasta la muerte y generalmente no pueden ser modificados. Nuestras huellas digitales, o el ADN, son también ejemplos de este tipo de datos.
World App, además de ser monedero de la criptomoneda Worldcoin, tiene otra función, tal vez menos conocida por quienes están esperando turno: World ID.
La teoría detrás de este nuevo documento identificador digital es que, en un futuro cercano, debido a que por medio de la inteligencia artificial los robots podrían ser muy similares a los humanos, el World ID permitiría certificar la humanidad de un usuario (comprador, jugador, etc.). Y lo haría por medio de la asociación con nuestro iris, lo que representaría la “prueba de humanidad”.
En la cola del centro comercial, sin embargo, seguro que nadie está preocupado por demostrar su humanidad. Mas importante que eso, es el dinero. Es sabido que las criptomonedas están teniendo una subida global (Febrero/Marzo 2024), y si se puede conseguir solo por dejar que nos tomen una foto, ¿por qué no?…
Worldcoin está disponible desde 2023, y fue cofundada por Sam Altman (CEO de OpenAI, los credores de ChatGPT). En el mundo, ya hay más de 4,6 millones de personas registradas.
Al tomar la foto del iris, Worldcoin ofrece dos opciones: crear un código único con esa información y destruir la imagen, o permitir que ellos conserven la foto. Dicen que no vinculan información privada personal con el código del iris, incluso si el usuario prefiere que se conserve la foto original del iris (y no el código generado). Sin embargo, no hay certeza de qué ocurre en realidad en sus servidores. También dicen que no hacen algo distinto a lo que hacen ya otras grandes compañías…
De por sí ya es un problema potencial que se colecten y categoricen datos biométricos de forma masiva, pero resulta más grave aún que éstos puedan, por ejemplo, ser usados para entrenar algoritmos de última generación, hacerlos mucho más eficaces que los actuales, sin que nos enteremos para que pudieran usarse.
A lo anterior se suma que, por ejemplo, si se filtra el usuario y la contraseña de algunos de los servicios que usamos, es posible cambiar ambos datos. Y si nuestros datos son divulgados, podemos tomar acciones para revertir lo sucedido. Pero, si nos roban un dato biométrico, no hay vuelta atrás.
No por nada, Edward Snowden advertía vía X (anterior twitter) que no se deberían catalogar los iris, al leer la publicación de lanzamiento del Worldcoin hecha por Sam Altman.
El dinero no puede ni debe ser el único componente que considerar para dejar que una empresa almacene información biométrica. Tampoco lo es aludir a que otras grandes compañías ya tienen una cantidad importante de nuestros datos: el título de este artículo se refiere a esta excusa, que muchos escuchamos al conversar sobre el tema. Y aunque ya algunos gobiernos han prohibido a Worldcoin seguir con la campaña de captura de datos biométricos, a todos nos debe preocupar la privacidad, porque nuestros datos tienen el potencial de afectar a nuestro círculo cercano: No es un tema individual, sino colectivo, en el que todos debemos contribuir.
(PD: lo que sucedía en ese centro comercial de Madrid, fue detenido por la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD), por al menos 3 meses, en los que los usuarios de Worldcoin no podrán validar sus cuentas, y los datos recogidos quedan bloqueados, no pudiendose tratarlos ni compartirlos hasta que una investigación internacional dirima si es legal o no que una empresa privada recoja ese tipo de datos.)
CON INFORMACIÓN DE LOS SIGUIENTES ARTÍCULOS:
- worldcoin.org: Whitepaper
- twitter.com (now x.com): Edward Snowden tweet
- elpais.es: “Cuando eres mileurista, todo te conviene”: los peligros de la criptomoneda que requiere una foto del iris
- elpais.es: Por qué el iris es el dato biométrico más preciado
- coindesk.com: Worldcoin price